domingo, 13 de febrero de 2011

Pero yo os digo

AL HILO DEL EVANGELIO (3)

Mt 5,17-37

No creáis que he venido a abolir la ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a darles el verdadero sentido.

Jesús nos dice que no ha venido a abolir la ley o los profetas, sino a darles el verdadero sentido. ¿Cuál es este verdadero sentido?

Me parece que es importante comprender el verdadero sentido de la ley en la práctica religiosa. En la tradición bíblica, la ley no actúa sola. No se trata de cumplir la ley por cumplirla: cumplo la ley, estoy salvado. Hay que comprender lo que precede a la ley: ahí se sitúa el don de Dios. Antes de la ley hay un don gratuito de Dios. La ley viene como ayuda para guiarnos en el camino.

Cuando oímos en el relato de la creación ‘comerás de todos los frutos del jardín, excepto del árbol que está situado en el centro del jardín’, la ‘limitación’ está precedida del don de la creación que Dios hace al ser humano. Cuando Dios da el Decálogo al pueblo de Israel, él ya ha establecido una alianza con su pueblo. Los Diez Mandamientos son una ayuda para caminar en la fidelidad a ese encuentro que ha tenido lugar con Dios.

¿Cuál es el don que Dios nos ha hecho y que precede todo lo demás? Somos hijos suyos, nos ha dado su misma vida. Los mandamientos nos indican el camino de Dios, nuestro Padre.

Os aseguro: si no sois mejores que los letrados y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos

Si nos quedamos en la mera observación de la ley, nos perdemos el gozo de vivir el don gratuito del Reino de los Cielos.

¿Era esto lo que les sucedió a estos letrados y fariseos? Es una tentación que nos acecha en nuestra vida espiritual.

Habéis oído que se dijo a los antiguos: no matarás y el que mate será procesado. Pero yo os digo: todo el que esté peleado con su hermano será procesado.

Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “renegado”, merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.  

El mandamiento decía: ‘No matarás’. Jesús le da el verdadero sentido. Se trata de la relación que establecemos con nuestros semejantes. ‘Matamos’ a nuestro herman@ cuando lo ofendemos, cuando lo insultamos, cuando lo criticamos negativamente, cuando lo miramos con un cierto aire de desprecio, de superioridad, cuando lo ignoramos, cuando… cuando…

La relación que mantenemos con nuestr@s herman@s nos indica la calidad, la autenticidad o no de nuestra relación con Dios. Con el prójimo no se bromea.

La tentación podría ser de pensar que puedo ir hacia Dios sin preocuparme demasiado de la criatura de Dios. La verdadera y auténtica adoración de Dios se realiza en los herman@s. ¡No nos engañemos!. ‘¿Cómo puedo amar a Dios a quien no veo y no amar al prójimo a quien veo?’, nos dice san Juan. Y él nos dice que si alguien dice eso, es un mentiroso.

Desear el bien del otro y trabajar incansablemente por conseguirlo, como si fuese para mí. Colaborar positivamente a que el otro viva una vida plena y feliz, la vida de los hijos de Dios.

Habéis oído el mandamiento “no cometerás adulterio”. Pues yo os digo: el que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior.

Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el Abismo. Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar al Abismo.

El espíritu que subyace a este mandamiento es el de la pureza de corazón, de la vista, de los pensamientos. Educar nuestros sentimientos, no dejarlos que nos lleven allí donde no deberíamos ir. No ver en la persona un objeto de deseo instintivo, sino la presencia de Dios. .‘¡Felices los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios!’

La radicalidad de Jesús -‘más te vale perder un miembro…’- nos dice que el asunto es delicado y serio

Está mandado: “El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio.” Pues yo os digo: el que se divorcie de su mujer –excepto en caso de prostitución-- la induce al adulterio, y el que se casa con la divorciada comete adulterio.

En el momento de bendecir la unión conyugal, hay un compromiso de fidelidad: en las alegrías y en las penas, en los momentos fáciles y en los difíciles, en lo agradable y en los sinsabores… Todo ello es realizable si Jesús ocupa su plaza: El es el nexo de unión entre el hombre y la mujer. Con El, la fidelidad está garantizada.

Sabéis que se mandó a los antiguos; “No jurarás en falso” y” Cumplirás tus votos al Señor.” Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A vosotros os basta decir si o no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno.

Ser hij@s de la verdad, de la transparencia, de la honestidad, del si es si y del no es no, simplemente porque somos hij@s de Dios.

Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.

¡Feliz semana!

Un abrazo. Fraternalmente.

Fernando García

 

 

domingo, 6 de febrero de 2011

Vosotros sois

AL HILO DEL EVANGELIO (2)

Mt 5,13-16

--Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del candelero, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.

Lo primero que retiene mi atención es la afirmación de Jesús: Vosotros sois la sal de la tierra, Vosotros sois la luz del mundo. Jesús no dice: vosotros podréis o podríais ser, sino vosotros sois. Sus discípulos son sal de la tierra y luz del mundo. Por consiguiente, nosotros lo somos. Hay que tener fe en estas palabras de Jesús.

En la vida cristiana no hay enemigo peor que la duda. Ella nos debilita, nos hace creer lo que la Palabra de Dios no dice.

Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo. Se es luz del mundo a través de las buenas obras. Dicho de otra manera, las buenas obras hacen que la persona ilumine a su alrededor, que todo se vea claro, el cielo en la tierra.

Las buenas obras hablan de la bondad del ser humano. Dios nos ha creado para hacer el bien, para obrar por el bien de la humanidad. Es para esto que El nos ha dado la vida.

A veces, el pesimismo puede entrar en nuestra mente y en nuestro corazón. Y el pesimismo conduce a la desconfianza: lo que puedo hacer no tiene mucha importancia. Sin darnos cuenta nos instalamos en la mediocridad. Llegamos a distinguir el bien del mal, pero no tenemos la fuerza interior que necesitamos para salir de esa vida gris en la que nos hemos metido.

Las buenas obras tienen como finalidad dar gloria a nuestro Padre. Como decía un padre de la Iglesia: ‘la gloria de Dios es que el hombre viva’. Dar gloria a Dios es enaltecer la dignidad de toda persona, colaborar con nuestras fuerzas, pequeñas o grandes, a humanizar nuestro mundo, que es obra de Dios.

Vosotros sois la sal de la tierra. La sal da el gusto a la comida. Ser sal de la tierra es dar gusto bueno allí donde nos encontramos. Dicho de otra manera, hacer agradable la vida a nuestro prójimo. Una persona que da paz, que transmite alegría, esperanza, que anima al abatido, que saca fuerzas de donde no las hay, que mira el lado positivo de las cosas, que gasta su vida silenciosamente, que parece que no está, pero que cuando no está, la echamos de menos…

Y si no somos sal que da el gusto bueno a la vida, ¿qué sentido tendría nuestra vida caminando con Jesús?

¡Feliz semana!.

Un abrazo. Fraternalmente.

Fernando García

 

martes, 1 de febrero de 2011

RV: Al hilo del Evangelio-Enero 2011 (1)

Querid@s amig@s: la Palabra de Dios es vida. Dios nos la ofrece como camino de Vida Eterna. Quisiera a lo largo de este año ir compartiendo con vosotr@s el eco de esta Palabra en mi vida. Se trata del Evangelio del Domingo. Espero encontrar siempre un ratillo para escribirla y enviárosla. Lo haré después del Domingo, una vez que la haya celebrado con la comunidad cristiana allí donde seré enviado ese Domingo.

Al mismo tiempo, me gustaría leer el eco del mismo Evangelio en vuestras vidas. Si os es posible, podéis compartirlo.

Caminando unidos con Jesús en los diversos rincones de nuestro mundo, un abrazo fraterno.

Fernando García

 

Mt 4,1-25

Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías: Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, en el camino hacia el mar, a la otra orilla del Jordán, Galilea, tierra de paganos, escuchen: La gente que vivía en la oscuridad ha visto una luz muy grande; una luz ha brillado para los que viven en lugares de sombras de muerte.

 

Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:

-- Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.

 

La primera palabra sobre la que mis ojos se han fijado es: Convertíos. La palabra conversión, a menudo se asocia a un esfuerzo considerable que hay que hacer para reorientarse, ponerse en el lugar justo.

En este caso, la conversión viene a ser como una puerta de entrada al reino de los cielos. Parece que Jesús dice que para darse cuenta que el reino de los cielos está ahí, hay que convertirse.

¿Y si damos la vuelta a la tortilla? Lo primero es el hecho de que el reino de los cielos está ya aquí en medio de nosotros: Dios está entre nosotros. Nuestra fe nos dice que antes de que hagamos algo, Dios ha dado el primer paso.

Dios nos ha ‘visitado’, dándonos gratuitamente lo que somos: cualidades, talentos, dones, gracia sobre gracia.

En este contexto, la conversión consistiría, en un primer momento, en darse cuenta de lo que el Señor nos ha dado gratuitamente. Caer en la cuenta de que todo eso no es obra mía, no es gracias a mí. Es puro don, es regalo de Dios.

A continuación, preguntarme: todo eso que he recibido gratuitamente, ¿para qué está sirviendo?, ¿al servicio de quién o de qué cosa lo estoy poniendo? Lo que está desorientado, ponerlo en la dirección justa: para que ayude a hacer crecer el Reino de los Cielos. Ahí estaría el segundo momento de la conversión.

Viendo así las cosas, y si me he dado cuenta de la gratuidad de Dios en mi vida, la conversión viene a ser un deseo ardiente. Deseo ardientemente la conversión en mi vida, porque ahí está la felicidad. El deseo de Dios de una sociedad-familia se convierte en mi deseo personal por el que día tras día lucho y trabajo: ¡que el reino de los cielos avance!

Pasando junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores.

Les dijo: Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres.

Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

En esta segunda parte del Evangelio, mis ojos se han detenido en la palabra Inmediatamente, que está repetida dos veces. Es la respuesta a la llamada que Jesús les hace. Me pregunto, ¿qué impacto ejerció sobre Simón, Andrés, Santiago y Juan la llamada de Jesús, para que inmediatamente dejaran trabajo, familia, seguridad, estabilidad…?.

Me viene al pensamiento otra palabra: FASCINACION. Sí, debió ser algo así: completamente fascinados por Jesús. El ‘Inmediatamente’ no se comprende de otra manera. Jesús les tocó el corazón. A partir de ese momento, hay un antes y un después. La vida que llevaban queda relativizada ante lo que acaban de descubrir.

Y se lanzan. ¿Qué les espera?, ¿a dónde van? Esas preguntas no se hacen. Están con el tesoro que acaban de descubrir.

 

Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.

 

Jesús sigue adelante proclamando el Evangelio del reino. Ahora no está solo. Lo siguen, lo acompañan quienes han quedado fascinados por El, por su Palabra.

Me pregunto: ¿qué es la evangelización? Anunciar, proclamar, decir a los cuatro vientos, ‘a tiempo y a destiempo’ en lenguaje de Pablo, que Alguien ha venido a nuestro encuentro, ha pronunciado nuestro nombre, nos ha introducido en el secreto del reino de los cielos. Y puesto que lo ha hecho con nosotros, del todo normalitos, con nuestros altibajos e incoherencias, también lo quiere hacer contigo.

 

30 Enero 2011

Mt 5,1-12

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles:

--Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

· Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados.

· Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra.

· Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.

· Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

· Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

· Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios.

· Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

· Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa.

· Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

La primera palabra que salta a mi vista es Dichosos. Está repetida nueve veces. Y es la primera palabra que Jesús dirige a los que le siguen de cerca y a los que han venido a escucharlo de los cuatro rincones de la geografía. Jesús anuncia una palabra de dicha, de felicidad.

En este contexto, ¿quién es el dichoso?, ¿quién es la persona feliz? Me parece que es aquel que acoge con humildad y alegría lo que Dios le ofrece y encuentra en ese don la felicidad.

Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Me ayuda para comprender esta bienaventuranza la traducción que hace la Biblia en francés corriente, que dice algo así: ‘Felices los que se reconocen pobres en ellos mismos, por que de ellos es el reino de los cielos.

Es la primera bienaventuranza y la clave para entrar en las demás. Reconocerse pobre, limitado, necesitado en lo más profundo de si mismo es la condición para reconocer el sitio de Dios. El contrario es el orgullo, la autosuficiencia…

La primera tentación de la que la Biblia nos habla en el relato de Adán y Eva es precisamente el deseo que hay en el ser humano de igualar a Dios, de ocupar su plaza.

Sentirse pobre te abre al otro, al otro, al otro y al… Otro, a Dios.

El reino de los cielos es simple, es sencillo. Pero como cuestiona nuestras fibras de omnipotencia, es por eso que nos parece lejano.

La compasión, la empatía, la dulzura, la sed y hambre de justicia, la misericordia, la limpieza de corazón, la lucha por la paz son dones que el Señor da continuamente. Feliz es la persona que sabe acogerlos como dones y encuentra ahí la felicidad.

 

 

lunes, 24 de enero de 2011

Cultura y Evangelio

El lunes pasado nos encontramos los religiosos que estamos en Bafoussan para una reunión de formación. El tema se articulaba en torno a una pregunta: ‘¿el poder de la tradición, concretizado y visualizado en el poder que ejerce el jefe del poblado con su corte de notables sobre la población, está siendo un impedimento para el avance de la evangelización?’.

Esta pregunta surge de una constatación, hecha por los que llevan aquí bastantes años de vida misionera: la disminución de los hombres en la vida de la Iglesia. Hay indicios bastantes fundados de que el poder del poblado ejerce una presión fuerte hacia los hombres para que den continuidad a la tradición.

La tradición conlleva prácticas que no cuajan con el Evangelio: la manera de concebir y ejercer el poder, la concepción de familia (la poligamia) y de las relaciones sociales, ciertos ritos cultuales, protecciones (tótem)…

Asistimos unos 15 entre claretianos, jesuitas, escolapios, reparadores, cistercienses y javerianos.

Nos ayudaron en la reflexión dos sacerdotes de esta diócesis. Fueron interesantes los elementos que aportaron, que a mi modo de ver se complementaban, aunque ellos partieron de dos visiones diferentes. Matias, ya en los 70 años, agradecía la acogida que la evangelización ha tenido en los diferentes poblados, gracias a los jefes. Sin ellos, decía, no hubiera sido posible que hoy la Iglesia estuviese implantada como lo está.

Vincent de Paul, en los 40 años, era más crítico con la tradición. Y se basaba en su propia experiencia, pues él es hijo del jefe de un poblado. “Yo no hablo por lo que he oído, sino por lo que mis ojos han visto, mis oídos han oído y mi corazón ha sentido”. Y añadía, “yo he nacido y he crecido en el corazón de la tradición. La novedad que aporta el Evangelio, en sus diferentes dimensiones no cuaja con lo que ofrece la tradición. Hay una ruptura. No se puede tener un pie en la Iglesia y el otro en tradición”.

¿Es objetivo decir que la presencia de los hombres en la vida de la Iglesia está disminuyendo? Viendo las asambleas dominicales, se ve una presencia mayor de mujeres. Pero esto también sucede en el Chad y en… mi pueblo.

Vincent de Paul añadió un elemento nuevo: la fascinación que está ejerciendo oriente en particular sobre los que viajan hacia Asia por razones comerciales. Al regresar, incorporan elementos de estas sociedades. Habló de la magia como medio para enriquecerse rápidamente.

La evangelización de una sociedad exige conocer la mentalidad que subyace para ver de que manera se puede ofrecer mejor la Buena Noticia del Amor de Dios. Una tarea que necesita actualizarse continuamente.

Un abrazo. Fraternalmente.

Fernando García

 

domingo, 2 de enero de 2011

¡Feliz Año Nuevo 2011!

¡El Señor te bendiga y te guarde!

¡El Señor haga resplandecer su rostro sobre ti y te mire con buenos ojos!

¡El Señor vuelva hacia ti su rostro y te de la paz!

                                                           (Núm. 6,22-27)

Iniciamos un nuevo año. ¡Que la bendición del Señor te acompañe!

Me gustaría que esta frase, que el evangelio de Lucas aplica a Jesús, te acompañase durante los 365 días del nuevo año: “Jesús iba creciendo físicamente, progresaba en sabiduría y era agradable a Dios y a los hombres.” (Lc 2,52)

Día tras día, ser una persona agradable en la manera de hacer las cosas, de hablar, de pensar, de colaborar, de mirar hacia el futuro… En casa, en el trabajo, con los amigos, en la comunidad, en la asociación… Con la familia, con los niños, con los jóvenes, con los adultos, con los ancianos…

Que en este año, tu vida sea “como un perfume de olor agradable” (San Pablo).

¿Qué mejor regalo podemos pedir a los Reyes?

 

¡Feliz Año Nuevo 2011!

Un abrazo. Fraternalmente.

Fernando García

 

sábado, 25 de diciembre de 2010

Feliz Navidad

Es Navidad. Esta mañana he estado celebrando la Eucaristía en un poblado, a 13 Km. de Bafoussan, con una pequeña comunidad cristiana. No eran más de 25 personas. Habían preparado la capilla, limpiado el terreno exterior, decorado la entrada. En el centro de la capilla, un belén indicaba la solemnidad del día.

Imagino el nacimiento de Jesús. Me han venido dos ideas-fuerza fruto del misterio de Dios hecho uno de nosotros.

En primer lugar, la alegría. Cuando esperamos a alguien, nos preparamos para recibirlo bien. Y cuando el invitado llega, la alegría llena nuestras vidas. La venida del Hijo de Dios, cuando ha sido esperada y deseada, despierta en nosotros una alegría profunda: la alegría de saber que Dios está en nuestra “casa”.

En segundo lugar, la Buena Noticia. El nacimiento de Jesús es una Buena Noticia para todos los que llegan a asombrarse al oír el anuncio del “ángel”. El profeta Isaías nos dice: “Benditos son los pies del mensajero que anuncia la buena noticia”.

La Navidad es alegría y anuncio de la Buena Noticia. Ser personas alegres, que ven las cosas con los ojos de Dios. Irradiar alegría, entusiasmo, optimismo, ganas de luchar por un mundo más justo y humano,…

Y, al mismo tiempo, ser personas portadoras de buenas noticias, personas que anuncian el futuro de Dios.

 

Pues, ¡Feliz Navidad!

Un abrazo. Fraternalmente.

Fernando García

 

domingo, 12 de diciembre de 2010

Henri

12 diciembre 2010

Hace unos días, Henri ha venido a visitarme antes de volver al Chad. Desde hace dos años se encuentra en Yaoundé haciendo un master en la Universidad Católica de Africa Central. El tema del master versa sobre la bacteriología. El miércoles pasado ha presentado de manera brillante el trabajo final.

Ha pasado dos días entre nosotros, en Bafoussan. Ha querido compartir el trabajo realizado. Y aunque yo no soy experto en la materia, he podido apreciar la profundidad y seriedad científica del trabajo. Se trata del estudio de ciertas bacterias que crean resistencias a los fármacos.

Han sido dos años duros, difíciles. Lejos de la familia, de su esposa y sus tres hijos. Dificultades a nivel material, económico. Aunque ha sido enviado por el estado chadiano, la beca asignada no era suficiente para cubrir todos lo gastos, y el dinero a menudo era ingresado con retraso en relación a los plazos de la Universidad.

Ha compartido, junto a un compatriota, una habitación alquilada, cuyas dimensiones eran bastantes reducidas. Han debido organizarse para todo. Ha habido días en que la comida no era suficiente…, “pero la providencia de Dios no me ha abandonado en ningún momento”.

La alegría de estar ante una oportunidad única, de adquirir conocimientos nuevos en vista de ayudar al país a avanzar, le ha acompañado Muchos días, la jornada comenzaba a las siete de la mañana y se terminaba a las diez de la noche, sin siesta, me ha dicho. “Ha merecido la pena. Lo que he recibido en todos los campos ha sido mucho, no me lo podía imaginar antes de venir aquí”.

Ahora vuelve al Chad. Tiene diferentes posibilidades delante de sí. El Ministerio de la Sanidad lo enviará a un centro hospitalario donde pueda ejercer la competencia ejercida durante estos dos años.

Se siente atraído por la oferta de ciertos organismos internacionales que trabajan en el continente africano (OMS,…). A nivel material sería mucho más ventajoso.

Aquí comienza el discernimiento. La tentación de lo más ventajoso, económicamente hablando, ahí está. El deseo de servir a su país, de colaborar a hacer progresar el sistema de sanidad chadiano ahí está también. “Yo quiero servir al Señor Jesús en los que más tienen necesidad de mis conocimientos. No quiero equivocarme”.

Esta noche toma el tren para volver al Chad.

Le he enviado un sms, con una cita del salmo 127:

“Si el Señor no construye la casa, los trabajadores se cansan inútilmente,

Si el Señor no vigila la ciudad, los guardias trabajan inútilmente.

Fraternalmente. Un abrazo

Fernando García

 

domingo, 24 de octubre de 2010

DOMUND

24 octubre 2010

Domingo Mundial de la Evangelización a todos los pueblos. Es un día muy entrañable para todos nosotros, misioneros esparcidos por los diferentes rincones de nuestro mundo.

Acabo de celebrar la Eucaristía de las 6:30 de la mañana. Toda ella impregnada del mandato de Jesús: “Id por todo el mundo y anunciad la Buena Noticia a todas las criaturas. Sabed que yo estoy con vosotros hasta el final de los tiempos”.

La ocasión de recordar mis primeros pasos en este camino. Una cosa está clara en mí: el deseo de anunciar el Evangelio surgió como un imperativo cuando el Señor Jesús me salió al encuentro. Un “no puedo hacer de otra manera”. Descubrir el amor del Señor en mi vida, en mi historia; su presencia cariñosa, amable, alentadora… fue verdaderamente fascinante. Y conocer su proyecto de amor, de justicia, de reconciliación, de paz, de fraternidad universal… Y el conocerlo cedió paso al amarlo. En mi mente está las palabras que un día leí de la madre Teresa de Calcuta: “lo que nosotros podemos hacer es como una gota en el océano, pero es esa gota la que da sentido y plenitud a nuestras vidas”. Y el océano se compone de muchas, muchísimas gotas. La fe en el Señor, en su promesa nos dice que ese proyecto se está realizando.

Anunciar la Buena Noticia del amor de Dios a quien no ha tenido la ocasión de escucharla. Es una tarea apasionante. Cuando miro, durante estos años de vida misionera, a todas las personas que he conocido, que han acogido esta Buena Noticia, y veo la felicidad en sus rostros, la mejora en la calidad de sus vidas -sí, ¡vidas más humanas!-, no puedo que agradecer a Dios por ser testigo de su obra. ¿Quién soy yo para que el Señor siga confiando en mí?

Al terminar la Eucaristía, he participado al encuentro que el comité de Justicia y Paz de este Parroquia organiza dos veces al mes. El tema de hoy ha sido como nos estamos preparando para la las próximas elecciones presidenciales que tendrán lugar el año próximo en el país. La primera cosa es animar y sensibilizar a todos los ciudadanos de inscribirse en las listas electorales. Es tanto el desencanto que se respira, que el sentir generalizado es de no participar. Que vote o no todo seguirá igual. Al empezar el encuentro, el secretario ha preguntado: “¿qué es lo que nos motiva a participar en este comité de JP?”. Las respuestas tenían la misma dirección: luchar porque el proyecto de Dios avance.

Esta Iglesia ha celebrado no hace mucho tiempo los primeros cien años de vida. Y yo me digo parafraseando a san Pablo: si no hubiera habido misioneros capaces de venir aquí para anunciar el Evangelio, ¿cómo hubieran podido escuchar esta Buena Noticia? Eh, sí, toda persona humana tiene el derecho de escuchar esta Buena Noticia.

Y hoy, ¿quién irá? Es cuestión de amor

 

Feliz Domingo Mundial de la Evangelización a todos los pueblos

Un abrazo. Fraternalmente.

Fernando García

 

jueves, 21 de octubre de 2010

Un nuevo curso

21 octubre 2010

El nuevo curso ha empezado para nuestra comunidad con el mes de Octubre. La primera semana ha estado dedicada, en primer lugar, al retiro espiritual y, a continuación, a la programación del nuevo año.

Hemos comenzado con cinco días de oración y meditación de la Palabra de Dios. El tema del retiro ha sido: “Ser cristianos”. La tentación es de dar por hecho lo que constituye nuestra vocación primera y fundamental: seguir al Señor Jesús, caminar con Él, dejarse modelar por sus palabras, sus sentimientos, sus acciones, sus pensamientos… Esto es cuestión de día a día, como el agua que lentamente va empapando la tierra.

Y la programación. Buscar, dialogar, reflexionar, compartir nuestros deseos para el nuevo año. Y la verdad es que ha habido un ambiente muy agradable, con mucha libertad interior y mucha alegría.

Este es el grupo de lo que aquí llamamos los “de la Filosofía”. Son tres cursos consagrados especialmente a las materias filosóficas. A ellas se añaden ciertas materias de introducción bíblica y teológica, además de las lenguas.

Este año los jóvenes en formación durante este período son doce: seis del primer año. Tres del segundo y tres del tercero. Provienen de Douala, Bafoussan, del Norte y uno es del Chad.

La semana siguiente han llegado los que aquí llamamos los “de la PAF” (primer año de formación). Son siete, con edades comprendidas entre los 24 y 16 años. Serge, el benjamín, nos ha sorprendido a todos. Ha obtenido el BAC sin apenas dificultad con 15 años. Ahora tiene 16. Ha empezado el acompañamiento vocacional el año pasado. Cuando vino a la sesión vocacional en Julio, me sorprendió por su capacidad de reflexión, la profundidad en el compartir y la seriedad con la que afrontaba el día a día. Vista su joven edad, le hice la propuesta de ir a la universidad y hacer una licencia antes de incorporarse a la comunidad. Le dije que la última palabra la tenía él. Antes de volver a casa, me dijo: “yo siento el deseo profundo de dar mi vida al Señor anunciando su Evangelio a quien no lo conoce todavía. Si debo esperar por mi edad, dime qué puedo hacer en la universidad que sea provechoso para mañana servir mejor la misión.” Sus padres, cristianos muy activos en la vida parroquial, lo han apoyado. Y aquí está.

Mi jornada os la podéis imaginar: caminar con ellos. Considero como un regalo del Señor la presencia en esta comunidad de cada uno de ellos. Y en medio de ellos, me siento con la confianza que el Señor me da cada día.

Ayer por la tarde, los tres amigos del tercer año de Filosofía hicieron la entrada al postulantado. Fue un momento bonito, alegre. Ponerse en las manos del Señor, dejando que sea El quien guíe sus vidas. Un gesto de gran confianza. Y eso es la fe.

 

Un abrazo. Fraternalmente.

Fernando García

 

lunes, 6 de septiembre de 2010

Justicia y Paz

 

El sábado pasado he participado en el encuentro de la comisión diocesana de Justicia y Paz. A lo largo del año se reúnen cuatro veces, a razón de una vez al trimestre. La comisión diocesana está compuesta por los diferentes comités parroquiales de Justicia y Paz.

No todas las parroquias estaban representadas. En la sala estábamos unas sesenta personas, la mayoría hombres.

El orden del día de la reunión era básicamente compartir el trabajo que se ha hecho desde la última reunión a inicios de Junio. Había también la presentación del resultado de la evaluación sobre el trabajo que realizan los comités hecho por un equipo independiente.

En el compartir hubo de todo. Hay comités que trabajan bastante bien. Otros van capeando como pueden. Y los hay en plena crisis. Hay que tener presente la ausencia de un porcentaje no pequeño de parroquias, donde probablemente no existe todavía el comité

Un denominador común de todo lo que compartieron fue la constatación de la plaga de la corrupción en todos los estamentos de la sociedad. Para hacer avanzar un dossier en la administración hay que pagar, para delimitar el terreno de la casa hay que pagar, para, para… hay que pagar.

¿De qué manera luchar contra la corrupción, cuándo los que deberían luchar son los primeros que exigen que se les dé una parte? La convicción general es que cuando se va a la administración hay que dirigirse a los últimos responsables y no quedarse en los primeros que se encuentra uno al llegar.

Se compartió el caso de violación de menores, de suicidio, del impuesto injusto que se exige a los cultivadores que no son del poblado, conflictos surgidos en la familia o entre vecinos, situaciones de la prisión…

Mi presencia en el encuentro mira la formación de los jóvenes que componen nuestra comunidad de cara al nuevo curso que se avecina. Ver de qué manera podemos implicarnos en este campo, para ir ganando en sensibilidad social. Evidentemente, el compromiso por la Justicia y Paz es signo de fidelidad al Evangelio. Y esta fidelidad se adquiere progresivamente, se educa.

Un abrazo. Fraternalmente.

Fernando García

 

 

martes, 31 de agosto de 2010

Una bonita experiencia

31 agosto 2010

A lo largo de este mes he recibido varios mensajes e-mail de los jóvenes de nuestra comunidad que se encuentran con sus familias desde mediados de Junio. Todos ellos están realizando o han realizado un periodo de trabajo allí donde han podido encontrarlo, pues son muchas las solicitudes y pocas las ofertas. Uno de ellos al inicio de Julio me decía por teléfono: “Estoy luchando por encontrar algo, pero es difícil”.

Los trabajos han sido de lo más variado: taller de planchado, contabilidad de varias tiendas de telefonía móvil, guarda nocturno de una empresa, un cyber café, peón de albañil, una cooperativa de micro finanzas, venta de los residuos de cebada en la fabricación de la cerveza, ayudante en un bar …

Entre los mensajes recibidos, comparto con vosotros uno de ellos.

“¿Cómo te encuentras? Espero que la sesión vocacional haya terminado bien. Confieso que he sentido el deseo de compartir contigo todas las experiencias bonitas que estoy viviendo en este periodo. Porque creo que es gracias a vosotros que yo hago y comprendo muchas cosas. Comprendo, por ejemplo, que la finalidad del trabajo o stage de vacaciones no es en primer lugar económica. Comprendo que me habéis pedido de hacerlo con la finalidad de adquirir una buena formación humana, y sobre todo de poder confrontarnos a la realidad cotidiana que es la de la mayoría de personas de nuestra sociedad. Con toda franqueza, os doy las gracias sinceramente, y oro al Señor para que los otros compañeros comprendan y aprecien esta iniciativa en su justa medida

¿Qué puedo compartir? Varios días he comenzado a trabajar sin nada en el estómago, simplemente porque no había nada. En ese momento me he enfadado, pero por la noche cuando he hecho la revisión de la jornada, he comprendido la gran lección que se escondía. Me he acordado de lo que me decía mi padre cuando volvía del trabajo, que a menudo no había tomado nada por la mañana. En ese momento, una tal afirmación no me decía absolutamente nada. Hoy me alegro de esta experiencia de trabajo que refleja la cotidianeidad de muchos cameruneses que se alimentan con el sudor de sus frentes….

Entre las dificultades que encuentro en este período está el hecho de que no logro encontrar tiempo material para leer las obras del autor sobre el que quiero hacer la memoria final del ciclo filosófico. Y no logro encontrar tiempo porque cuando vuelvo a casa por la noche me encuentro muy cansado. Pero creo que voy a encontrar una solución.

Espero que no te haya cansado de leerme. Era importante par mí compartir contigo esta bonita experiencia, que se está haciendo gracias también a tu ayuda. Gracias. Unidos en la oración. Antoine.”

Un abrazo. Fraternalmente.

Fernando García

 

 

 

miércoles, 4 de agosto de 2010

Unos días de retiro

4 agosto 2010
Acabo de volver de unos días de retiro. He estado en el Seminario Mayor ínter diocesano, a unos 20 Km. de casa. Thaddée, responsable del grupo de renovación carismática de una parroquia de Bafoussan, me había hablado allá por el mes de febrero de los tres retiros que organizan durante el verano. Me atrajo la idea. Se lo dije y me buscó una plaza pues en Mayo ya estaba todo ocupado.
Es la primera vez que hago un retiro con el grupo de renovación carismática. La primera cosa que me ha impactado ha sido la acogida que me han dado. Yo iba como uno más, éramos 123 personas, con el deseo de estar con el Señor, de dejarme llevar por lo que El me fuera indicando a través de las personas que había puesto delante de mí. No conocía a ninguno de ellos. Me han acogido como un hermano entre hermanos. Había amas de casa, pequeños y medianos comerciantes, profesores, funcionarios, campesinos, empresarios…
El sacerdote, de la diócesis de Bafoussan, que nos ha conducido en la reflexión y meditación de cada día, lo ha hecho de una manera sencilla y agradable, con muchos ejemplos de la vida diaria. El tema escogido ha sido: "He venido para que los hombres tengan vida y la tengan en abundancia" (Jn 10,10).
Hablando de su propia experiencia, ha insistido mucho sobre el valor de la fraternidad universal. Y compartió el momento cuando salió por primera vez de Camerún. Fue a Libreville (Gabón). Se encontró en el aeropuerto solo. No conocía a nadie. Se presentó como seminarista, no tenía visa de entrada. La policía lo paró y no lo dejaba entrar. Al presentarse como seminarista, otros militares cristianos que había por allí se acercaron, preguntaron, dialogaron y lo condujeron en el coche particular de uno de ellos a su lugar de destino, que era el Seminario. Al día siguiente, otro policía vino a acompañarlo para que conociese la ciudad. Lo llevó a su casa, y le dijo a su familia: "aquí tenemos un hermano nuestro camerunés. Todo el tiempo que esté aquí en Gabón, será como uno más de la familia". Y añadió: "el bautismo me dio una familia nueva que no conocía hasta entonces. Ahí comencé a comprender lo que significa la fraternidad
cristiana".
Los momentos de oración han sido vividos con mucha espontaneidad, alegría, gesticulación de todo el cuerpo. La oración reflejaba la situación que cada persona estaba viviendo. Se canta mucho, se danza, se intercambian gestos de acogida, de perdón. Hay momentos prolongados de adoración, de silencio, de diálogo interior con el Señor.
Otro momento importante ha sido el diálogo entre el sacerdote que nos ha guiado y la asamblea a través de las preguntas-respuestas. Sucedía después de la enseñanza del tema y de la posterior reflexión y meditación personal. En las preguntas se expresan las dificultades, los anhelos, las incomprensiones, las heridas, las inquietudes, los gozos… A través de ellas he ido comprendiendo la mentalidad de los participantes. No han faltado ciertas reservas a la manera de vivir nuestra fe en la Iglesia.
Entre los participantes reinaba una fraternidad espiritual profunda. Me ha impactado positivamente el caso de una persona que se me acercó y me pidió si podía hablar un momento conmigo. Me preguntó: "¿cómo puedo llegar a ser santo, como tú?". Al ver mi cara sorprendida, añadió: "desde que comenzó el retiro te veo con una gran serenidad, con una presencia de Dios muy profunda en ti. ¿Cómo puedo llegar a vivir así?". Los colores se me subieron por la cara. Era de noche y por eso no se dio cuenta. Aproveché para interesarme por su vida, su familia, su itinerario espiritual cristiano. Cuando le pregunté por su trabajo, vi que hesitaba. La persona que tenía a mi lado era la máxima autoridad de la administración del Estado en un departamento. Había llegado tarde al retiro, me dijo, porque había venido el ministro de administración territorial y había tenido que estar en la acogida y recepción. Y allí estaba, en medio de todo el
grupo, orando, preguntando, lavando los platos, limpiando la sala…
Una de las reflexiones más bonitas para mí tenía como título: "Avanza y Dios te adelantará (te tomará la delantera)". Se trata de algo tan sencillo como el hecho de que en la vida hay que caminar, lanzarse. No importa lo que puedas dar, hacer o decir, hay que intentarlo. Dios ve tu sinceridad y tu deseo y se echa a caminar. Y al echarse a andar llega allí donde tus solas fuerzas humanas no alcanzan. Lo que cuenta es la confianza que pones en El.
Había en los participantes una gran sed de profundizar en la relación con el Señor. En otro momento, a otra persona que compartía su vida interior, le dije que en la vida espiritual hay que crecer en el conocimiento y en el amor del Señor a través de la amistad personal con El. A lo que él, sin terminar de hablar todavía, me preguntó: "¿Y cómo se llega a esa relación de amistad con el Señor?".
En el momento de la despedida, muchas han sido las muestras de cariño y de fraternidad hacía mí. Cuando fui a dar mi aportación económica, el equipo de coordinación no la aceptó. "Tu aportación es tu presencia en medio de nosotros", me dijeron. Cuando me acerqué a ver el stand para comprar varios Cd –R de música y un libro, en el momento de abonar el precio, alguien ya lo había hecho por mí. Varias personas, en el momento de saludarnos, pusieron la mano en mi mano: "para la gasolina del viaje de vuelta a casa. Gracias, padre".
De vuelta a casa, me queda el agradecimiento al Señor por todo lo que El me ha ofrecido en estos días, por todas las personas, hermanos y hermanas en la fe, que ha puesto en mi camino. Mi corazón me dice: confía en El y ama.
Y el regalo de la Palabra de Dios de este día. El Señor dice: "Te amo desde siempre, es por eso que estoy profundamente apegado a ti. Te restableceré, querido Israel" (Jer 31, 3-4). Gracias, Señor, gracias, gracias.
Un abrazo. Fraternalmente.
Fernando García

sábado, 24 de julio de 2010

Gracias, Lourdes, por despertarme

24 julio 2010

Acabo de recibir el correo de Lourdes que dice: “Hola..... ¿qué tal estás? Hace unos meses que no se nada de ti. Tengo la impresión de que esta vez tu boletín va un poco más retrasado.... ¿tienes mucho trabajo, verdad? Espero que también descanses un poco”.

Ha sido como quien te da una palmada y te despiertas diciendo “¿dónde estoy?”. He ido a mirar el blog y he visto que el último correo lo envíe el Viernes Santo. Pasó el tiempo pascual y Pentecostés. Eh sí, queda un poco lejos.

Ha sido un período bastante cargado de acontecimientos, de vivencias, de decisiones. El final del curso en una comunidad como la nuestra se vive muy intensamente. Esta mañana acabo de terminar una sesión vocacional con diez jóvenes entre los 16 y 25 años que desean entregarse al Señor en la vida misionera. Una buena parte han hecho la selectividad, de hecho en medio de la sesión recibieron la noticia del resultado, tres frecuentan la Universidad, uno de ellos acaba de terminar el ciclo de licenciatura. Han sido dos semanas bastantes llenas. Me ha enriquecido mucho. Jóvenes que sienten en sus corazones algo especial y que quieren saber de que se trata. Es la experiencia de Moisés que ve la llama que arde pero que no se consume y se acerca para ver ese fenómeno. Dar tiempo para escuchar el lenguaje del corazón.

Espero seguir compartiendo. Gracias, Lourdes, por despertarme.

Un abrazo. Fernando

 

viernes, 2 de abril de 2010

Viernes Santo

        2 abril 2010

Mientras esperaba el momento de la oración de las Vísperas leyendo el testimonio de una señora, en la oscuridad de la noche he visto aparecer delante de mí a un joven. Se llama Judas, me ha dicho. Estaba agitado. Volvía de la Universidad. "Ni ayer, ni hoy he podido participar en la celebración de la semana santa. Los profesores nos han puesto dos exámenes en estos días". Y casi excusándose de la molestia que pudiera causarme el llegar tarde y sin avisar. "Quiero confesarme. Hace dos años que no me confieso y hoy, viernes santo, … no puedo continuar así".

Al final de la confesión, la palabra gracias ha salido de su boca al menos unas diez veces. "Merci, mon père…, merci mon père…".

Y yo me he dicho que no era para tanto… O quizás sí. Sentirse acogido y amado gratuitamente por Dios Padre. El rostro había cambiado, de la agitación y cierto nerviosismo a la sonrisa y serenidad.

Fijar los ojos en la cruz y en la persona crucificada –"Así se ama"-, no deja indiferente a quien se acerca con hambre y sed de eternidad.

En el momento de la adoración de la cruz, mientras la gente iba pasando delante de la cruz, me ha impresionado un joven discapacitado mental. Ha llegado, se ha arrodillado, y aunque estaba deteniendo la fila que había detrás de él, ahí estaba mirando al Señor crucificado. Ha sido necesaria la intervención del servicio del orden para que se levantase. "Así se ama". Eh sí. Se necesitan ojos nuevos para ver más allá de lo que se ve.

 

Fernando

jueves, 1 de abril de 2010

Pascua 2010

En este día de Jueves Santo, después de haber lavado los pies y compartido la mesa de la Eucaristía, en adoración acompañando al Señor en el huerto de los Olivos y en la sala delante del Consejo, me ha acompañado este texto. Lo comparto con vosotros.

 

Dejemos fluir nuestras vidas – El riachuelo

 

Ghandi dijo: Cualquiera hubiera podido hacer lo que yo he hecho. Y ¿qué hizo? Dar su vida. Como Jesús. La manera como se las quitaron no dependió de Jesús ni de Gandhi, sino de la violencia de los hombres.

Ese cualquiera de Gandhi se dirige a cada uno de nosotros. Sin que sea necesario tener el mismo impacto sobre el mundo, ni el mismo destino.

No tengamos miedo. "Dar su vida" no es morir. No necesariamente. Es vivir para alguien, y es algo sencillo si entramos en esta libertad profunda que es "ser lo que se es".

Dejemos que nuestra vida fluya desde su origen.

Cuando vemos un riachuelo brotar de la fuente y lanzarse por la pendiente de la colina, sabemos que está en camino hacia el río, y por el río hacia el océano. Está en camino hacia la inmensidad de las aguas; para él es su eternidad. Y si nos elevamos lo suficiente vemos que el riachuelo y esta inmensidad hacen uno.

Los ángeles, que pueden mirarnos así desde las alturas del cielo, ven que estamos ya, también nosotros, en el infinito de Dios.

Pero la ley del agua que fluye es dar a su paso una parte de sí misma a la vida de la planta de la orilla y a la del animal sediento. El riachuelo de una manera natural baja por la pendiente del don; sencillamente porque "es lo que es" y se adapta a la vida que lo rodea.

Deberá, ciertamente, pasar por una serie de obstáculos y de liberaciones.

Deberá abrirse un camino a veces difícil, pero le oiremos cantar entre los guijarros y veremos cómo los guijarros se van puliendo a lo largo de los días, en el gozo de la transformación; o bien de repente habrá la caída brutal en la cascada, pero veremos al riachuelo rebotar alegremente en la cañada, que se va a dejar cavar por él y embellecerse por su presencia en un esfuerzo común de armonía.

Y he aquí que la flor que se abre a su paso y la corza que bebe hacen de su vida la fiesta del compartir.

"Aquel que hace que la flor se abra trabaja con simplicidad".

¿Hace falta añadir que el riachuelo no ha escogido la flor ni la corza?.

Ha escogido "ser" y que los otros "sean".

Y así salvaguarda al mundo en el amor.

Esta es la belleza de la noviolencia.

(Traducción de un fragmento del capítulo 13e tour: Talismán del libro Prior 15 jours avec Gandhi por Joseph Pyronnet y Charles Legland, ed Nouvelle Cité, Montrouge 1998, citado por Noticias del Arca, Verano 2009, pp. 3-4)

¡Feliz Pascua de Resurrección!

Un abrazo. Fernando

 

domingo, 21 de marzo de 2010

Una tarde en el Hospital

21 marzo '10

 

El sábado por la tarde el grupo de la PAF tiene previsto en su programación la visita al Hospital. Lo viene haciendo desde el inicio del curso. Se trata de visitar los enfermos en los diferentes pabellones. El grupo, son 11, se divide en grupos de tres o cuatro, y se dividen quien en la cirugía, quien en la pediatría, quien en el reparto del paludismo…

El encuentro es sencillo. Una vez en la sala, se hace una presentación del grupo, y cuál es la finalidad de la visita: compartir unos momentos con ellos acompañándolos "porque vuestro sufrimiento es también el nuestro". Se pasa de enfermo en enfermo, se dialoga un poco, se interesa por la situación… Y se termina con una oración.

En general, los enfermos y familiares manifiestan la alegría y el agradecimiento por la visita y el deseo de volver a verse la próxima vez.

Ayer, acompañé al grupo de pediatría. Visitamos tres salas. Eran bebés y niños pequeños. Me resultó interesante el diálogo que se tuvo. En la primera sala, una señora musulmana, con su bebé en los brazos. Nos recibió con mucha alegría. Nos explicó como vive su fe musulmana, los diferentes momentos de la oración durante el día, la oración en la mezquita… Mientras nos explicaba todo esto, recibió la visita de unos familiares y conocidos, que por lo que logré entender no eran musulmanes. La presencia de un joven entre ellos dio pie a un diálogo-intercambio de ideas y pensamientos. Me resultó curiosa la manera de ver el Islam y el Cristianismo. Cuando hablaban de profetas, metían hasta Caín y Abel. Y profeta, decía completamente convencido, "es el que predice el futuro. Es un hombre como nosotros, pero que ha recibido el don de anunciar lo que va a pasar". Después decía de Jesucristo que era un espíritu. Y se basaba en una frase del evangelio de Juan: "el que nace de la carne, es carne; el que nace del espíritu, es espíritu". A lo que la señora que nos acogía, musulmana, añadía: "yo creo que Jesucristo es verdaderamente el Hijo de Dios". El intercambio de ideas continuaba en esa mezcla sin saber poner cada cosa en su sitio. Otro punto importante fue el de la libertad humana. El joven dice: "Dios no ha creado el hombre libre". Se apoyaba en el relato de la creación, donde Dios deja la libertad al ser humano de disponer de todo, excepto el comer los frutos del árbol que se encuentra en mitad del jardín. "Eso muestra que el hombre no es libre",decía.

Yo seguía todo esto en silencio para dejar que cada cual se expresase como mejor creía. La impresión final que tuve es que era una mezcla de todo, sin saber donde situar bien cada cosa, sacando frases de su contexto e interpretándolas como mejor les parecía. ¿Es esto un reflejo de esta sociedad?.

En la habitación siguiente, encontramos a una pareja musulmana que estaban con el hijo pequeño enfermo de una infección pulmonar. Mientras me entretenía con una joven mamá que tenía en sus brazos al bebé de dos meses nacido con malformación en el corazón, Jacques y Herman dialogaban con Alí. Me resultó interesante los temas que sacó para preguntar. El primero fue el porqué hay personas en la Iglesia que no se casan. "¿Lo dice la Palabra de Dios?". Nuestros jóvenes no sabían qué responder. Les parecía que no. Entonces, decía, si es una invención humana, no tiene sentido. La responsabilidad del hombre es formar una familia, y tener hijos que van a continuar la generación en el futuro. Porque si mucha gente no se casase, la humanidad se acabaría.

A continuación sacó el tema de la pederastia en la Iglesia, que es primera noticia en la TV y en la radio. Tampoco a esto Jacques y Herman supieron responder.

Nos despedimos de la familia con el deseo de volver a encontrarnos. La joven mamá con la que había hablado nos agradeció que anunciásemos la Buena Noticia.

 

Un abrazo. Fernando

 

martes, 12 de enero de 2010

Yo se lo que es vivir en un país como extranjero

                                                                      12 Enero 2010

Ha sido la semana pasada mientras esperaba a un compañero que estaba  haciendo unas fotocopias. Un señor de unos 60 años se acerca y me saluda. Me pregunta de qué país soy, cuánto tiempo llevo aquí…. Y comienza a presentarse. El ha vivido durante 25 años entre Europa y Estados Unidos. Y me dice: "vengo a saludarte porque yo se lo que es vivir en un país como extranjero. Es duro".

Continuó compartiendo algunos de sus sentimientos. Y dice: "los dos grandes males de Camerún son la corrupción y el etnocentrismo. Cuando estaba en Francia y en Estados Unidos, me presentaba siempre como camerunés. Ahora, en mi país, se me identifica como bamileké. No, tenemos mucho camino que recorrer todavía".

Y pasamos al tema de la religión. El es presbiteriano. "El domingo pasado, al final de la asamblea, presentaron a dos nuevos miembros de la Iglesia que habían sido católicos. Cuando se hizo la presentación, la asamblea empezó a aplaudir con muchos gritos de alegría. No saben lo que hacen, alegrarse porque hay dos nuevos miembros que vienen de la Iglesia católica". Y así nos dejamos.

Saludos. Fraternalmente.

Fernando García