martes, 13 de enero de 2015

Rostros Navidad 2014

*   31 Diciembre. Eucaristía de fin de año. 19h00. Nos encontramos en familia en la Capilla (Hangar) de la nueva comunidad cristiana del barrio de TOKET. Es la primera vez que celebramos el fin de año juntos. Después de escuchar el Evangelio y de hacer una pequeña explicación de la Palabra y del momento, invito a los presentes a dar gracias espontáneamente al Señor por este año, por lo que cada uno crea conveniente. Han sido muchos los que han testimoniado y dado gracias al Señor. Destaco en particular Appolinaire (el nombre no es el suyo). Tiene once años y todo tranquilo y con una sonrisa en los labios nos dice que está muy agradecido al Señor porque puede llegar al final del año con vida. De hecho este año ha sido difícil para él pues ha sido intervenido quirúrgicamente cinco veces. Siente no haber podido pasar a la clase superior en la escuela, pero lo importante es que ahora se siente mejor y puede hacer una vida con cierta normalidad. Deja el micrófono y vuelve serenamente a su sitio.
En ese momento, mi corazón latía. Hubiese deseado abrazarlo con el corazón de Dios nuestro Padre. La pequeña asamblea no pudo contener la respiración y comenzó a aplaudir al chaval. El coro comenzó a cantar y a alabar al Señor. ¡Sí, momentos de eternidad!
 
*   En la misma Eucaristía, Marie, unos 40 años. Tiene un comercio de ropa usada que llega de Occidente. Comparte el hecho más significativo de este año en su vida. Se trata de la hija de una de sus vecinas. Cae enferma y hay que llevarla al Hospital. La madre de la niña no tiene los medios económicos para pagar los gastos del Hospital. Ella mira su monedero, coge a la niña y la hospitaliza. Hay que operarla. Paga los primeros cuidados, pero la operación es otra cosa, cuesta lo suyo. Reflexiona, piensa y se confía al Señor. De vuelta a casa, su hijo pequeño mirando entre la ropa que había llegado para la venta encuentra un sobre en el bolsillo de unos pantalones. Se lo da a su madre. Ella, atónita, abre el sobre y encuentra diez billetes de 50 €. A la mañana siguiente, temprano, va al Banco para ver si son legales. Le dicen que sí y le dan el equivalente en Fcfa: lo que necesitaba para pagar la operación de la hija de la vecina en el Hospital. La niña pudo ser operada y está en buen estado. Ella se emocionó contando las maravillas del Señor y nosotros con ella. ¡Sí, momentos de eternidad!
 
*   25 Diciembre. Navidad. ¡Dios con nosotros!. El Domingo anterior dije al final de la Eucaristía que estaba disponible y me gustaría visitar a todas las personas enfermas y ancianas del barrio durante los días de Navidad. Al terminar la Eucaristía, una chavala me dice si puedo ir a ver a su hermana que está muy enferma. El 25 después de la Eucaristía me estaba esperando para acompañarme hasta la casa. Nadine, en torno a los treinta años, viuda desde hace dos años, cuatro hijos, la encuentro en la cama, muy débil, apenas puede decir algunas palabras. La madre me dice que lleva una semana sin apenas comer ni beber. Le pregunto qué es lo que le ha pasado y desde cuándo está enferma. La madre me dice que es un caso especial, pues ya estaba muerta. Sí, la declararon muerta y la llevaron al depósito de cadáveres (la morgue), y he aquí que al llegar a la morgue se despertó. Mis ojos no daban crédito a lo que estaba diciendo. Después me informé por otros canales y resulta que era verdad. ¡Qué tristeza, Dios mío! Intenté hablar un poquito con Nadine, a lo que respondía con monosílabos. Le dije que veníamos para orar con ella en este hermoso día de Navidad. Su rostro se relajó y sonrió. Oramos un buen momento. Le pregunto si está bautizada con la intención que reciba el sacramento de la reconciliación. Me dice que no. Y así terminamos la oración. La madre con mucha alegría nos dice de esperar un momento, pues hay algo para comer. Nos sentamos y en ese momento Nadine se levanta, se sienta en medio de nosotros y me dice: "padre, yo quiero ser bautizada". Le digo, "¿cuándo?". "Ahora", me responde, y va de nuevo a la cama. No resistía seguir de pie. Entretanto comemos lo que la madre nos ofrece, y me digo a mí mismo: "Es Navidad. Dios está entre nosotros. Es Jesús quien nos envía a esta casa". El bautismo de Nadine ha sido de los más cortos y profundos que he vivido, pues en el centro de la celebración doméstica estaba la gracia de Dios, pura gracia, amando y acompañando a esta hija suya. Para mi sorpresa, ella respondió a las preguntas e hizo la profesión de fe. Todos la oímos. Sara, que me acompañaba, hizo de madrina.
Desde ese día, he pasado varias veces a verla. Sigue en la cama, tomando los medicamentos, pero todos dicen que se le ve mejor. Responde con claridad, y termina siempre diciendo: "gracias, padre".
 
Un abrazo
Fernando

miércoles, 31 de diciembre de 2014

HACER MEJORES A LOS DEMAS

"Hace unos meses escuchaba a un entrenador que decía de un jugador del equipo rival: «es un jugador determinante porque cuándo está en el campo hace mejores a los demás». Hace días se estrena la canción de un famoso cantante cuyo nueva tema dice: tú me has hecho mejor de lo que era…" (Pastoral SJ)

2015, un nuevo año. ¿Por qué no intentar hacer como ese jugador "determinante" que ayuda a los demás a ser mejor?

Que el reino de Dios siga avanzando, paso a paso, gesto a gesto. "Cada pequeña victoria, cada paso adelante en la evangelización debe ser celebrada con mucha alegría" (La alegría del Evangelio, n 24)

¡Feliz Año Nuevo!
Fernando

martes, 23 de diciembre de 2014

Navidad

Image en ligne

LOS DOS HERMANOS QUE SE AMABAN

Dos hermanos, el uno soltero y el otro casado, poseían una granja cuyo fértil suelo producía abundante grano, que los dos hermanos se repartían a partes iguales.
Al principio todo iba perfectamente. Pero llegó un momento en que el hermano casado empezó a despertarse sobresaltado todas las noches, pensando: "No es justo. Mi hermano no está casado y se lleva la mitad de la cosecha; pero yo tengo mujer y cinco hijos, de modo que en mi ancianidad tendré todo cuanto necesite. ¿Quién cuidará de mi pobre hermano cuando sea viejo? Necesita ahorrar para el futuro mucho más de lo que actualmente ahorra, porque su necesidad es, evidentemente, mayor que la mía".
Entonces se levantaba de la cama, acudía sigilosamente adonde su hermano y vertía en el granero de éste un saco de grano.
 
También el hermano soltero comenzó a despertarse por las noches y a decirse a sí mismo: "Esto es una injusticia. Mi hermano tiene mujer y cinco hijos y se lleva la mitad de la cosecha. Pero yo no tengo que mantener a nadie más que a mí mismo. ¿Es justo, acaso, que mi pobre hermano, cuya necesidad es mayor que la mía, reciba lo mismo que yo?".
Entonces se levantaba de la cama y llevaba un saco de grano al granero de su hermano.
 
Un día, se levantaron de la cama al mismo tiempo y tropezaron uno con otro, cada cual con un saco de grano a la espalda.
 
Muchos años más tarde, cuando ya habían muerto los dos, el hecho se divulgó. Y cuando los ciudadanos decidieron erigir un templo, escogieron para ello el lugar en el que ambos hermanos se habían encontrado, porque no creían que hubiera en toda la ciudad un lugar más santo que aquél.
 
 
 
¡ES NAVIDAD! ¡Dios con nosotros!
 
Con esta pequeña historia, nuestra comunidad te/os desea, a ti y a toda tu familia/comunidad, una muy feliz Navidad y Año nuevo 2015.
Un abrazo.
Fernando


Communauté d'Animation et Formation Missionnaire
Saint Guido Maria Conforti
Missionnaires Xavériens
Bafoussan



Navidad

 
LOS DOS HERMANOS QUE SE AMABAN

Dos hermanos, el uno soltero y el otro casado, poseían una granja cuyo fértil suelo producía abundante grano, que los dos hermanos se repartían a partes iguales.
Al principio todo iba perfectamente. Pero llegó un momento en que el hermano casado empezó a despertarse sobresaltado todas las noches, pensando: "No es justo. Mi hermano no está casado y se lleva la mitad de la cosecha; pero yo tengo mujer y cinco hijos, de modo que en mi ancianidad tendré todo cuanto necesite. ¿Quién cuidará de mi pobre hermano cuando sea viejo? Necesita ahorrar para el futuro mucho más de lo que actualmente ahorra, porque su necesidad es, evidentemente, mayor que la mía".
Entonces se levantaba de la cama, acudía sigilosamente adonde su hermano y vertía en el granero de éste un saco de grano.
 
También el hermano soltero comenzó a despertarse por las noches y a decirse a sí mismo: "Esto es una injusticia. Mi hermano tiene mujer y cinco hijos y se lleva la mitad de la cosecha. Pero yo no tengo que mantener a nadie más que a mí mismo. ¿Es justo, acaso, que mi pobre hermano, cuya necesidad es mayor que la mía, reciba lo mismo que yo?".
Entonces se levantaba de la cama y llevaba un saco de grano al granero de su hermano.
 
Un día, se levantaron de la cama al mismo tiempo y tropezaron uno con otro, cada cual con un saco de grano a la espalda.
 
Muchos años más tarde, cuando ya habían muerto los dos, el hecho se divulgó. Y cuando los ciudadanos decidieron erigir un templo, escogieron para ello el lugar en el que ambos hermanos se habían encontrado, porque no creían que hubiera en toda la ciudad un lugar más santo que aquél.
 
 
 
¡ES NAVIDAD! ¡Dios con nosotros!
 
Con esta pequeña historia, nuestra comunidad te/os desea, a ti y a toda tu familia/comunidad, una muy feliz Navidad y Año nuevo 2015.
Un abrazo.
Fernando